Volver al Blog

Cómo se miden los sismos: escalas y sismógrafos explicados

5 min de lectura
Cómo se miden los sismos: escalas y sismógrafos explicados
Cómo se miden los sismos: escalas y sismógrafos explicados

Qué es un sismo y por qué necesitamos medirlo

Un sismo es la liberación repentina de energía en el interior de la Tierra, generalmente asociada al movimiento de placas tectónicas. Esa energía se propaga en forma de ondas sísmicas y puede sentirse a kilómetros de distancia. Para entender su origen, magnitud e impacto, los científicos utilizan instrumentos y escalas que permiten cuantificar el fenómeno. Medir un sismo no es solo una curiosidad científica: es clave para la gestión de riesgos, la respuesta de emergencia y la planificación urbana.

Los instrumentos: sismógrafos y acelerógrafos

El corazón de la medición sísmica es el sismógrafo, un aparato que registra el movimiento del suelo. Su versión moderna incluye sensores electrónicos que detectan vibraciones en tres direcciones (vertical y dos horizontales) y generan un sismograma, una gráfica con la amplitud de las ondas a lo largo del tiempo.

Los acelerógrafos son similares, pero están diseñados para medir aceleraciones fuertes del suelo, típicas de sismos cercanos y destructivos. Mientras el sismógrafo capta desde temblores imperceptibles hasta grandes terremotos, el acelerógrafo evita saturarse en eventos severos y aporta datos cruciales para la ingeniería sísmica.

Ambos instrumentos se agrupan en redes sísmicas nacionales y globales. En España, por ejemplo, la Red Sísmica Nacional del Instituto Geográfico Nacional (IGN) monitoriza la actividad; en Argentina, el Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES) cumple esa función. Estas redes comparten datos en tiempo casi real y permiten localizar el hipocentro (punto de origen en profundidad) y el epicentro (proyección en superficie).

Magnitud vs. intensidad: dos formas de medir

Es común confundir magnitud e intensidad, pero miden cosas distintas:

  • Magnitud: cuantifica la energía liberada en la fuente. Es un valor único para cada sismo y no depende del lugar donde se sienta. Se calcula a partir de la amplitud de las ondas registradas, corregida por la distancia entre el sismógrafo y el epicentro.
  • Intensidad: describe los efectos del sismo en un sitio concreto: daños en edificios, percepción de las personas, cambios en el terreno. Varía según la distancia al epicentro y las condiciones locales del suelo. Se expresa con escalas como la de Mercalli Modificada (MMI), que va de I (no sentido) a XII (destrucción total).

Un mismo terremoto puede tener una magnitud de 7,0 y diferentes intensidades en distintas ciudades. Por eso, cuando se reporta un sismo, es importante distinguir ambos conceptos.

Las escalas de magnitud: de Richter a momento

La escala de Richter fue durante décadas la referencia, pero hoy se usa principalmente la escala de magnitud de momento (Mw) para sismos moderados y grandes. Esta última se basa en el área de la falla que se rompe, el desplazamiento entre bloques y la rigidez de las rocas, por lo que es más precisa para eventos de gran tamaño. Para temblores pequeños, se emplean escalas como la de duración o la de amplitud local.

La magnitud es logarítmica: un aumento de una unidad implica aproximadamente 32 veces más energía liberada. Así, un sismo de magnitud 7 libera mucha más energía que uno de 6, aunque la diferencia en la percepción no sea lineal.

Cómo se calcula la magnitud en la práctica

El proceso comienza cuando las ondas sísmicas llegan a varias estaciones. Los algoritmos detectan la llegada de las ondas P (primarias, más rápidas) y S (secundarias, más lentas), y con la diferencia de tiempos estiman la distancia al epicentro. Con al menos tres estaciones se puede triangular la posición del hipocentro.

Luego se mide la amplitud máxima registrada en cada estación y se aplica una corrección por distancia para obtener la magnitud. En sismos grandes, se modela la fuente sísmica a partir de los sismogramas completos. Este cálculo puede refinarse en las horas posteriores a medida que llegan más datos.

Redes globales y alertas tempranas

Existen consorcios internacionales que integran datos de miles de estaciones, como el USGS o el consorcio IRIS. Sus catálogos son de referencia mundial. Además, algunos países han desarrollado sistemas de alerta temprana que detectan las ondas P y emiten avisos segundos antes de que lleguen las ondas S destructivas a zonas pobladas. México y Japón son ejemplos destacados.

Para el público general, aplicaciones como Contingencias ofrecen alertas sísmicas globales con radio extendido hasta 2000 km, además de seguimiento de huracanes, tormentas severas e inundaciones. Estas herramientas complementan la información oficial y ayudan a mantenerse informado.

Qué hacer con la información sísmica

Conocer cómo se miden los sismos te permite interpretar mejor los reportes y prepararte. Si vives en zona sísmica, revisa las recomendaciones de cómo prepararse para un terremoto: guía completa y arma un kit de emergencia sísmica. Y si te interesa el origen de los temblores, no te pierdas el artículo sobre placas tectónicas en Sudamérica.

La medición sísmica es una ciencia en constante evolución que combina instrumentos precisos, modelos físicos y cooperación internacional. Entender sus fundamentos te acerca a una cultura de prevención más sólida.

Compartir:

Descarga Contingencias

Alertas de tormentas, heladas y sismos, y un mapa de radar, para tu zona.